jueves, 7 de junio de 2012

Regañarlo o no regañarlo ???


Muchísimos hemos llegado a casa, cansados, con todas las ganas de ver a nuestro o nuestros peludos, cuando de repente: ¡¡Sorpresaaa!! Se comió tu sillón favorito, se hizo pipí en tu alfombra favorita, o se comió tus plantas y regó tierra por toda la casa (incluso en las cortinas)…
Primera Reacción: Gritarle como loc@ por su nombre, llamarlo con desesperación:- “Firulaís” ¿Dónde estás?, ¿Qué es eso?, ¿Porqué lo hiciste? Noooo -  “Firulaís” Te observa escondido sin entender nada pero siente la energía de que estás enojad@.
Peeerooo, ¡se nos olvida algo!
La memoria de los perros dura aproximadamente 1 segundo por lo que si no agarras en el acto, no entiende el porqué de tu enojo y mucho menos porqué gritas como loc@.
De nada sirven los regaños si no son en el acto, lo único que puede pasar es que le creemos una confusión y ansiedad por separación cada vez que nos vayamos.
No es que no los reprendamos cuando hacen algo mal. Se debe hacer, siempre y cuando sea en el momento de la falta.
Por Ejemplo: Si un perro escucha el comando: “SIT” y se sienta. Lo asocia en el momento con comida, cariños o premios. Entonces posteriormente se sentará y sabrá que viene la recompensa; correlación positiva.
Al contrario, si un perro rasca en la maceta o se come una planta y en ese momento lo reprimimos con un “NO”, fuerte y rotundo, y sustituimos por un juguete o lo que sí le está permitido morder, hará un correlación negativa de que te enojas y lo ignoras cada vez que se come la planta o rasca la maceta.
Recuerda que la regla de oro es “LA PACIENCIA” y “CONSTANCIA”, estos factores harán todo sea más fácil y ayudarán a que logremos tener un compañero de vida funcional y feliz.


fuente: nuugi

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